4.17.2012

¡Una cerveza, por favor!





Por Ajenjo

Voy caminando por afuera de la excelente terraza que instaló el bar Moneda de Oro y mi amigo personal, Lucifer Fernández, se está tomando como su quinta cerveza de la tarde, acompañado por un grupo de extranjeros. Lo quedo mirando con cara de “pucha que soy suertudo”y cuando lo saludo me calza un vaso grande, helado y refrescante de
fría chela. “Antes de seguir tu camino, bébetela”, me ordena. Como le tengo un poco de miedo, me empiné el vaso de una y me lo zampé todo de una tirada. Me vino como un tiritón de placer y seguí mi camino rumbo a mis trámites laborales.
Creo que uno de los placeres veraniegos es poder tomarse una cerveza en medio de la tarde. Además de calmar los nervios,
produce una sensación refrescante inigualable.
Lo mejor para beber cerveza es en las terrazas de los locales.He dicho una y mil veces que Valparaíso es una ciudad a la que le lloran terrazas cerveceras veraniegas. ¡Yo no quiero tomar helado de barquillo sentado con un quitasol, quiero mandarme una jarra de cervezaTorobayo heladita, heladita heladita!
En la terraza del Café del Poeta, frente a la Plaza “KaníbalTinto”, se puede hacer esta gracia y lo mejor que uno está como camuflado con plantas y se puede esconder de la señora, el jefe, los giles pesados y los cobradores.
Así comola siesta, el derecho a tomarse una cerveza helada en la mitad de la tarde debería ser un derecho de los trabajadores.
He dicho.
ajenjoverde@hotmail.com

Mi brother y su venezolana

Por Ajenjo

Hace un año uno de mis brother se fue de vacaciones a la Isla Margarita, ubicada enVenezuela, y llegó terriblemente enamorado. Durante meses y meses nos transmitió sobre la extrema pasión que sentía por una hermosa chica, que le había robado su corazón con cuática.Nosotros le escuchábamos sus ondas radiales y nunca le creímos que algún día, su amada chama, llegaría a tierras porteñas.Y así nomás fue.
Antes de seguir contando esta historia, debo decir queVenezuela es mi segunda patria. El año 1976 tuve que emigrar hacia ese país caribeño ya que mi padre, tres años antes, se había ganado la obligatoria beca “Presidente de la República”. Primer llegamos a Maracay y después de algunos meses
nos trasladamos a la convulsionada Caracas. Ahí estaba lleno de chilenos exiliados y se vivía una atmósfera bastante agitada. Los venezolanos, como todo el Caribe, son un pueblo donde el cariño y la amistad chorrea por todos lados. Son amantes del amor y la buena onda y sólo basta poner un buen ritmo tropical en la radio, hacer sonar unos hielos con ron, y la fiesta es interminable.
Los siete años que viví en ese país tuvieron de todo. Me asaltaron más de veinte veces, pero armé lazos de amistad que hasta hoy mantengo con orgullo.
Ahora, mi brother tiene enValparaíso a su amada venezolana. Le hicimos una recepción en el Moneda de Oro, donde la bella muchacha le gritaba al mozo Alonso: “tráigame otro ron mi amor,mi vida”. Su personalidad alegre y extrovertida sacó aplausos y la cara de mi amigo ya no tenía espacio para la risa y la felicidad.
Despué smi brother nos invitó a un asado en su casa.Aquí, la bella venezolana sacó todos sus dotes de chef (que es su trabajo) y nos preparó unas arepas con jamón y queso que me transportaron a mi niñez en forma mágica.Nos hizo una pasta de palta exquisita, unos pimientos asados, unas papas yugoslavas y un postre de leche que era para ponerse a llorar. Se trajo un ron venezolano de esos que se toman sin bebida y brindamos durante horas por el amor y los proyectos futuros.
Ahora mi brother se la llevará al sur, para que conozca las bellezas de los volcanes, lagos y de la Isla de Chiloé. Después los espera el norte y muchas aventuras más.
Todo el grupo de amigos está muy contento, ya que mi amigo estámás feliz que perro con pulgas. Nunca lo habíamos visto tan enamorado y en sus ojos se proyecta esa fuerza de la pasión más poderosa.
¡Pásenlo bien chico y a gozar de lo lindo!

ajenjoverde@hotmail.com

4.13.2012

Centro Cultural de la Ex Cárcel de Valparaíso y las incomodidades del nuevo traje urbano



Por Ajenjo

Cuando a uno le regalan un pantalón o una chaqueta nueva y la usa por primera vez se siente algo incómodo. El olor, la dureza de la tela, la forma en que comienza a envolver el cuerpo, es algo que requiere un proceso, que con el tiempo se va transformando y muchas veces termina como una segunda piel.

Tuve la oportunidad de conocer el Centro Cultural Ex Cárcel de Valparaíso y me pareció que es un hermoso traje nuevo para la ciudad, un terno impecable, pero que recién está en esa etapa de inserción, de acomodamiento, de convertirse en parte de ese distorsionado Puerto.
Me había negado a ir. Me invitaban a actividades, pero siempre inventaba una excusa. No me sentía preparado mentalmente para enfrentarme a este traje nuevo, pero finalmente lo hice. Mi relación con este centro cultural es de larga data. En el año 2002 me facilitaron el pabellón completo de celdas para intervenirlo en el lanzamiento de mi segundo libro de poesía. Fue un acto heavymetal, calificado de pornografía política y que fue muy trascendental para mi, ya que culminaba un ciclo con la poesía que nunca más volví a retomar. Invité al poeta Moro a que fuera al acto y me dijo que no podía ingresar a este centro cultural, “ya que ahí se torturó mucha gente y hay algo muy poderoso queme impide traspasar ese umbral”.
Y no fue. No se si ahora conocerá este nuevo lugar.
El asunto es que vi muchas obras de teatro y recitales. Tuve el privilegio de observar una compañía que le ponía a cada espectador una camisa de fuerza y te trasladaban a un manicomio escenario. Vi Alicia Underground, cuando el director Celedón todavía tenía esa pasión y lucidez mental. Los primeros Rockodromos y una larga lista de filetes culturales.
Ahora el edificio es tremendo. Todo blanco y un gran cuadrado de pasto con estúpidos letreros de “no pisar el césped”, onda pasto de adorno. Valparaíso no tiene áreas verdes.
¡Dejen por los menos a los niños correr por ese pastito!
También le falta color. Valparaíso no es blanco, por el contrario, es plomo y colorinche. Le lloran murales a las gigantescas paredes blancas. Murales no onda Brigada Ramona Parra, más modernos. A lo mejor el gran Claudio Francia podría trabajar con su potente pincel.
Me dicen que a cargo de este edificio está el santiaguino Justo Pastor Mellado. No lo cacho mucho, pero se que es un reconocido curador, muy sabio. Aquí en Valparaíso estuvo su hermano, Marcelo Mellado. Recuerdo que unos poetas lo agarraron a chuleta limpia y salió hasta en la tele. Fue un lío grande, pero que ya pasó.
La tarea que tiene Justo es titánica y ojalá se pueda retomar esa actividad cultural que una vez nos amplió la mente en forma gratuita y este nuevo traje logre convertirse en la segunda piel de este raro Valparaíso del nuevo milenio.

ajenjoverde@homail.com

4.12.2012

¡Por favor! No se emborrache en estas fiestas navideñas



Por Ajenjo

Emborracharse en estas fiestas que se nos vienen nunca ha sido una buena carta de juego. Lo digo por experiencia, ya que casi siempre terminé metido en algún problema familiar o social debido a excesos que ya son cosa del pasado (adonde la viste).

Cuando estaba en la universidad nos juntábamos con los brother en la calle Valparaíso de Viña del Mar el 24 de diciembre. Partíamos en el Colmao, en 4 Norte, pasando el calor con cervezas. Después nos íbamos a ver mujeres al centro y pasábamos donde una viejita canosa en el Viena,
en la calle Álvares, detrás de un supermercado y seguíamos conversando al ritmo de la chela. Cuando ya eran las seis de la tarde terminábamos en el Andino y todos debían de enfrentar la cena familiar y muchos apenas podían pronunciar palabras.
Una vez terminé esperando a mi familia que saliera de una misa del gallo afuera del Santuario de Schoensttat, en Agua Santa. Cuando me subí al auto y hablé me dijeron que mejor me quedara callado ya que estaba pasado “a trago”. En algunas ocasiones nunca alcancé a comprar nada y la vergüenza me invadía cuando todos se repartían regalos. Craso error.
Recuerdo cuando niño algunas fiestas donde algún tío se curaba y pintaba el mono. Se sacaban trapitos al sol, de esos familiares cuáticos, y se producía toda una catarsis alcohólica que al otro día se olvidaba por completo.
Recomiendo en la Navidad beber lo mínimo. Unas copas de vino con el pavo o pollo relleno y de bajativo un ron o vodka para animarse un poco, pero nada más. A la mayoría se le calienta el hocico y después no hay como pararlos y uno no puede ser un mal ejemplo para los más pequeños. No hay que olvidar que la Navidad “es de los niños”, como dicen las abuelitas.
Recuerdo un amigo que llegaba a la casa porque era terrible de problemático y, por sus conflictos, quedaba sólo en estas fechas. Fue uno de los primeros que se cortó el pelo onda punk, con unos flecos súper raros en el mate. El asunto es que lo tenía que recibir y mi mamá buscaba algún chocolate para regalarle. Se tomaba todo lo que pillaba y mi papá terminaba econdiendo el whisky y aconsejándonos que mejor saliéramos.
Afuera, en las calles, no pasa nada. He salido en busca del carrete y todo está apagado, fome, como que el asunto se resuelve en las casas.
Estas fiestas siempre me han causado un poco de depresión. Creo que las diferencias sociales se agudizan en estas fechas y la gente es consumida por el consumo.
Igual hay que brindar, pero con mucha precaución.

ajenjoverde@hotmail.com

El día que la U salió campeón y descubrí a Capri


Por Ajenjo

Ese 14 de diciembre el día estaba extraño. Valparaíso, y Chile en general, andaba raro, como cuando una olla a presión está a punto de emitir ese pitazo que indica que las alcachofas están listas. Salía almorzar con mi brother oftalmólogo. El quería comer calugas de pescado y tratamos de llamar al Caruso, pero estaba ocupado. “Vamos para el Dominó”, pero le dije que el olor a fritura en la ropa era algo que no quería tener a las dos de la tarde. En mi memoria se pasó un lugar que siempre me dejaba pensando. Su nombre: Capri.
Está ubicado en Cochrane660. Tiene varias pizarras afuera que indican muchos platos. La lista dice: Entrada, chupe de guatita, cazuela de vacuno, merluza frita, ravioles caseros, plateada al jugo, ceviche de reineta, milanesa, escalopa, chacareros al plato, 1/4 de pollo asado al horno, longanizas de Chillán. Después de esa lista remataba, como para quedar más loco, con arroz, puré, tallarín y ensaladas. El final era sólo para valientes: conejo escabechado y chunchules.
El asunto es que por ¡2.800 pesos! uno elige ensalada o sopa y uno de los platos (no los extra). Mi socio pidió milanesa con puré. Yo me pedí una merluza frita con puré. Nos atendía una hermosa garzona. Como era hora de almuerzo nos mandamos dos bebidas. El ambiente era amigable.
Tiene dos salones. El dueño, al parecer, nos dijo que nos quedáramos en el primero, ya que el segundo estaba lleno. Ahí empezamos el mastique y la conversa. Llegaron varios parroquianos. Uno entró preguntando por el conejo. ¿Qué me aconseja para comerlo: tinto o blanco? Le pusieron un petróleo, pero el caballero antes se mandó un pisco sour,que el dueño se lo preparó por mil 500 pesos. Pudimos ver el conejo escabechado, que publicitan con un simpático y colorido cartel donde sale uno de esos animales pidiendo que se lo coman.Todo rico y abundante.
La carne de mi amigo blanda. Mi pescado con una cáscara suave. Mi brother me dice que en Perú todos los restaurantes de menú son así. Uno tiene una lista diversa de platos y siempre cuesta decidir que se puede comer.
Al final pagamos cuatro lucas por persona (incluida la propina) y salimos más que felices. En la tarde la presión de la olla siguió avanzando. El ambiente, antes del partido se hacía cada vez más insoportable. Pensé en mi hermano “el diputado” y mi otro hermano en Brasil, ambos chunchos de corazón. A las ocho de la noche no me quedó otra que salir a tomar un ron. El ambiente se cortaba con un cuchillo.
Pensé: el fútbol chileno no es tan malo como dicen .Y me quedé dormido.

ajenjoverde@hotmail.com

1.16.2012

Bajo la sombra de la cruz




Por Ajenjo

El fin de semana pasado fui a unmatrimonio en el cerro Castillo deViña del Mar.Un compañero de colegio, que hace años vive con su hermosa mujer y su pequeña hija, decidió sellar su compromiso en una delicada ceremonia religiosa.
Ahí llegamos todos yme reencontré con amigos que no veía hace muchos años. Nos fuimos a una fiesta, en un hotel ubicado a dos cuadras de la capilla, y tanta conversa me abrió una terrible sed, que fue acallada con varios vodka con tónica. Mi señora, que exhibe una gran barriga de 6 meses de embarazo, estaba un poco cansada y de una oreja me llevó a la casa. Ella manejaba y yo le hablaba en griego.
Me fui pensando en esos grandes amigos del colegio. Con uno de ellos conocí el rock. Mientras él le escribía cartas a AngusYoung de AC/DC, yo escuchaba MobyDick de los Led Zeppellin, en vinilo, y esa larga batería me trastornaba el cerebro.
Con otro de mis compañeros fuimos a misiones. Éramos católicos y en el colegio nos llevaron a Chiloé a predicar el evangelio. Lo pasábamos del uno, ya que militábamos en la religión de la cruz y nos creíamos todo el cuento.
Después me fui a estudiar filosofía y luego de tres cervezasme pusieron a Nietzsche en la cara y quedé terriblemente de ateo hasta el día de hoy.
Eso no me impidió dejar que mi hijo hiciera la Primera Comunión. El domingo, en una iglesia de la AvenidaArgentina, recibió por primera vez la hostia consagrada.
Después nos fuimos a celebrar a la casa. Llegaron tíos, primos, sobrinos y la parentela que uno no ve muy seguido.
También algunos amigos y nos comimos una flores de ají de gallina, que mi amiga personal, Lore Lara, vende en su mágica panadería del Cerro Alegre.
Nos tomamos unos vinos blancos y del otro. Estaba tan contentos que saqué unos rones y unos vodka y seguimos riéndonos y conversando de la vida. Para molestar
al pequeño le cantábamos el cumpleaños feliz y después le decíamos “¡verdad que estamos celebrando tu primera Comunión!”. El se reía conmucha paciencia, con esa
paciencia que sólo los hijos le tienen a los padres.
A veces echo demenos tener fe y pienso que a lo mejor, como un pájaro migratorio o un hijo prodigo, volverá a mi cerebro.
¿Quién sabe?

ajenjoverde@hotmail.com

¡Se vienen los nueve años con libro incluido!


Por Ajenjo

Corría el año 2003 y la rutina de los lunes en la mañana en la sección hípica del diario La Estrella deValparaíso era de la siguiente forma: rodeado de varios reporteros y fotógrafos relataba las historias del fin de semana, donde las fuentes de soda, los bares, los espectáculos culturales y esculturales y algunos excesos con el trago se convertían en entretenidas historias que hacían reír amis colegas de trabajo.
En uno de esos rituales llegó el jefe de Informaciones del periódico, Jayme González Frey, quien preguntó qué situación era lo que motivaba tan profundas y sonoras carcajadas.
“Son las historias del Pancho”, le contestaron a coro. Al jefe se le ocurrió que en un suplemento llamado “Superestrella”, que salía publicado todos los viernes, relatara en forma de crónicasmis aventuras y que fueran un espejo de la actual bohemia que estaba consolidada en la ciudad. Fue así como comenzó a escribirse la columna “Crónicas de Medianoche”.
Decidí ponerme el nombre de Ajenjo, ya que el día que Valparaíso fue nominado Patrimonio de la Humanidad nos tomamos una botella de ese licor verde llamado absenta y me gustó, no sólo todo lo que había que hacer para beberlo (terrón de azúcar quemándose sobre un cuchillo en una copa), sino toda la onda que giraba en torno al
bebestible.
Y así pasaron los años y años y la columna se fue afirmando.
Falta sólo unmespara el 2012, donde cumplirá nueve años de edad, publicándose en forma continúa y lo celebraré con un libro que estoy terminando y que no sólo reunirá
lasmejores columnas, sino que también traerá material nuevo y muchosbonus track.
El texto se llama El fondo tiene un vaso (Nueva crónica urbana deValparaíso) y se relatan varias historias, como cuando la dueña de la discoteca Pagano llegó con un
abogado para tratar de desenmascarar al autor tras las líneas, que le habían parecido muy insolentes (hablé sobre los chicos bisexuales que iban a bailar, entre otras cosas) o cuando en mi apreciado Moneda de Oro me querían puro boxear porque había dicho que el licor del vino con frutilla era un “vinagrillo” (craso error).
Al releer todas estas columnas, que son más de 350, me encuentro también con mi vida, con mis profundas tristezas que tuve que arrastrar y las inmensas alegrías que me sacaron del pantano de la desesperación.
Muchos litros de vino y ron han corrido por estas líneas.
Cientos de borracheras y carretes heavymetal. Mucha música, cine y teatro. Muchos nombres de amigos, de hermanos del alma, con los que sigo sintiendo ese hipnótico
sonido que hacen las botellas cuando se descorchan.
Falta poco para que nazca mi hija Sara. Pienso que cuando crezca y lea ese libro y las columnas, el texto actuará en su cerebro como un mapade rutas, como una cartografía mental.
¿Qué ira pensar? Que su padre era bueno para tomar, borracho dirán algunos, pero buena persona.
Ojalá.

ajenjoverde@hotmail.com

El eterno retorno a Cau- Cau



Por Ajenjo

Un hombre toma sol completamente desnudo en la playa de Cau- Cau ( en el lado sur). Observa que nosotros llegamos con quitasoles, un cooler, varias sillas y una niña pequeña y lentamente se pone su traje de baño y se retira sin mayores escándalos.
La playa, ubicada a un costado de Horcón, quedó casi solitaria y nos permitió pasar un día de playa espectacular, casi como si estuviéramos en un resort caribeño.
Mi brother sacó unos potes plásticos y empezó a llenarlos de un ceviche que estaba rico, rico, rico.Mepasó una botella de un helado vino blanco y me dijo: “Destápala”. Así, bien piolita, nos bajamos el vinacho y después nos masticamos unas cervezas para que el día se pasara más alegre y buena onda.
Decidí darme un baño de mar, pero sólo en la orillita, y en tres ocasiones llegue mojado a mi toalla, para descansar de los fuertes rayos solares. El agua estaba helada, como siempre, pero nunca tanto.
A la hora de once, y antes que saliera el helado viento costero, saqué unos pancitos, una palta y una pechuga de pollo que había asado y molido en la casa y nos mandamos
unos “ave palta”de lujo, que calmaron el hambre que produce estos días playeros.
Sinceramente creo que Cau Cau es una de las mejores playas de la zona. Su acceso, para los mortales comunes y corrientes, es algo pesado.Viejitos y guaguas seguramente no se la pueden con la larga e irregular escalera, pero también es parte del viaje.
Esta es la mejor fecha para visitarla. Hay sol y muy poca gente.Uno mira los árboles en los cerros y ese mar que poderosamente nos baña. Es un pedazo del paraíso.
Existe un restaurante en el sector que se llama Caballo de Mar, o algo así. No lo conozco, pero deben sufrir con la gente que constantemente les pide el baño o les quiere dejar bolsas de basura.
Esta prohibido, como en casi todas las playas chilenas, hacer picnic, pero si uno es educado y decente, pasa piola.
No se trata de sacar una sandía con harina tostada y unos melones con vino. Hay que ir camuflado y llevarse la basura.
No sea cochino.
Todos los años retorno a esta playa.Aquí soy feliz, alejado del los nervios que producen los fines de año.

ajenjoverde@hotmail.com

La nueva sangre de Peter Gabriel




Por Ajenjo


Desde hace varios meses que la entrada al concierto de Peter Gabriel latía en mi billetera como si fuera un animal con su sangre nueva. Sólo sabía que el concierto era sinfónico y partí, junto a una pareja de amigos, a esta nueva aventura musical en Chantiasco.
Llegamos a la capital a la hora de almuerzo. Decidimos comer en el Majestic, donde el poderoso cronista gastronómico Rodrigo Martínez se tragó uno de los platos más picantes que actualmente se preparan en Chile. El restaurante étnico de la India estaba abierto sólo en su mitad (era día de semana) y el ambiente era como de oficinistas medio cuicos que celebraban acontecimientos específicos en medio de esculturas y cuadros con dioses indú. El asunto es que nos comimos el tremendo almuerzo (merece crónica aparte) y yo me lancé una cerveza y varios copas de tinto. Después emigramos hacia el famoso bar The Clinic, en la calle Monjitas, donde al ritmo del whiskey nos preparamos para la gran noche musical.
Alas 19.30 horas ya estábamos sentados dentro del Arena. El público era en su mayoría gente pelada y canosa (entre 45 y 55 años).Algunos venían con sus hijos (¿o nietos?).
Yo llevaba camuflada entre mis ropas mi tonta petaca de ron Bacardi añejo. Me compré unas coca colas a mil pesos y las mezclaba, a la espera de que saliera el músico. Antes
de que empezara ya se me había acabado el vital elemento, sin embargo, mi brother cargaba otra y prometimos abrirla sólo cuando empezara el show.
Peter Gabriel salió y presentó a dos chiquillas con guitarra. Eran como las Camila Moreno de Inglaterra, que se mandaron las tremendas canciones acústicas y nos dejaron con la boca abierta y más sed.
Después llegaron los violines, los contrabajos, la percusión yme empezó a quedar el terremoto mental. Cuando estaba cantando “Biko”, ese tema dedicado a un líder
africano, salí a fumarme un cigarro y conversé con las niñas que cortaban los boletos. Les dije que había visto a PeterGabriel en el recital de Amnesty, cuando pololeaba
con SineadO’Connor y que Chile no había cambiado absolutamente nada desde esa época.Todo era igual. Las chiquillas se rieron y volví a mi butaca, donde el artista inglés gritaba : “en tus ojos, la luz y el calor, en tu ojos estoy completo, en tus ojos veo el umbral de mil iglesias”.

ajenjoverde@hotmail.com

12.22.2011

Atención Sibaritas: La Gatita abre nuevo restaurante



Por Ajenjo


Dicen que para conseguir una mesa en el ya desaparecido restaurante El Bulli de Barcelona, uno de los más famosos delmundo, había que pedir hora con seis meses de anticipación y, así y todo, existía la posibilidad de quedar afuera.
La fama de ese local era por su chef Ferrán Adria, impulsor de la cocina molecular, donde uno se embucha platos onda aire de erizos en gelatina de queso de cabra. Al parecer todo era muy rico, pero personalmente creo que es demasiado cuático, raro, rebuscado y refinado.
Yo siempre lo he dicho y nuncame he escondido de nadie: para mí el mejor restaurante de Chile es La Gatita de Concón, donde los fines de semana puedes llegar a las 13.30 y terminar almorzando a las 16 horas, por la tremenda lista de espera que existe y que se respeta al pie de la letra.
El asunto es que la otra vez, con mi brother fotógrafo, fuimos a este restaurante en busca de relajación y buenos mariscos y pescados. Partimos con unas cervezas Paceñas y unas machas a la parmesana, que traen un relleno al cual somos adictos y repasamos con pan todo el plato, hasta que brilla comoun espejo.
Después me tiré un congrio a la mantequilla y mi amigo su gran debilidad: la reineta margarita.
Estábamos trabajándonos los platos con un San Medín Sauvignon Blanc, deMiguel Torres, cuando la gentil garzona nos advirtió que el 1 de diciembre abrirían un nuevo restaurante.Nos contó que todo el equipo que labora en la actual Gatita, con chef incluido, se trasladarán arriba y al frente, en una estupenda casona (ver foto) de dos pisos, con la tremenda vista y el balcón. Abajo quedará un equipo nuevo y según sus propias palabras, “los precios y la carta quedarán igualitos”.
El nuevo restaurante se llamará “AltoMar by Gatita”y, personalmente, ya me estoy preparando para esta nueva aventura culinaria que nace en la región y que consolidará a este lugar, de camarones, locos y jaibas, como unos de los reinos gastronómicos del país.

ajenjoverde@hotmail.com

Entre el Bar de Pisco y una revisita al Cinzano en Halloween




Por Ajenjo

Decido ponerme para Halloween una máscara de curadito. Para que me quedara bien instalada fui al recién
inaugurado Bar de Pisco, del cerro Alegre, y me pedí dos tragos.Una se llamaba Manzana al Cristal y es muy rico. Obviamente lleva jugo de manzana verde y otras delicias que lo convierten en un licor con  power. Después meman dé otro llamado Menta Bitter. Con este elixir la temperatura corporal me subió a mil y mi señora me llegó a decir queme había sonrojado. Es ultrapowermetal y mi máscara de borrachín quedó casi lista.
Una compañera de trabajo de mi santa y embarazada esposa nos había invitado al Cinzano. Hacía años que no me pegaba esos carretes en el más turístico de los bares porteños. Al llegar, el mozo Juanito nos atendió amablemente (lejos el mejor garzón del Cinzano), y para afirmar mi máscara de beodo me pedí un vodka Stolichnaya con agua tónica y sin limón.
Poco a poco el grupo se fue organizando. Llegó un ciudadano argentino, muy simpático, con su bella novia y otros comensales con los que fuimos empinando el codo y riéndonos a mandíbula batiente.Nos zampamos una pichanga que tenía lengua y dos chorrillanas.
Sólo cuando tomo me dan ganas de fumar (cigarrillos, que quede claro) y decidí salir a quemar un tubo de nicotina en las afueras del local. Ahí pude observar a los jóvenes disfrazados que caminaban con rumbos a alocadas fiestas. La fila para entrar al Máscara era digna de una película de Fellini.Un gordo vestido como Candy era la estrella y todos los que pasaban le gritaban cantando: “la guatona Caaaandyyyy...”. El obeso saludaba de los más feliz.
Cuando escuche La Hiedra, interpretada por la hija del Pollito (que lucía dos cachos rojos que se iluminaban) decidí recordar los viejos tiempos y saque a mi mujer a bailar. Como llevaba mi máscara, no me importaba nada. Abrazaditos escuchamos la letra de esa potente canción y rememoramos juntos a la Carmencita Corena.
¡Pucha que te echamos de menos!

ajenjoverde@hotmail.com

La vida podría convertirse en una máquina de spinning

Por Ajenjo



Despuésde analizar la cantidad de alcohol que uno se manda para adentro los finesde semana no que da otra que buscar formas de desintoxicarse de vez en cuandoy así poder tener una vida más sana y duradera.
A esto se le suma que en unos meses más seré padre por segunda vez y ya tengo su buena cantidad de años acumulados, especialmente en el hígado.Quiero ser un papá que no se esguince un pie cuando juegue, o que quedé con lumbago al levantar a la pequeña (ya que hay 90% de posibilidades de que sea una niña y que se llame Sara).
Una de las formas que encontré fueron los baños turcos, y su sala El Toro, donde transpiras como en un desierto. Es bueno y relajante, pero necesitaba aún algo más. Fue así comopor segunda vez en mi vida
comencé mi aventura en un gimnasio, y esta vez en un sadomasoquista sistema llamado spinning. Todos losmartes y jueves, a la hora de almuerzo, estoy sentado en una bicicleta fija en el suelo, con 12 personas más, y un profesor que pedalea y pedalea como si el mundose fuera acabar.
La bicicleta tiene un mecanismo que puede endurecer los pedales y causar que se ponga “pesada”, como en una subida, y de esa forma sudas la gota gorda heavy metal.
He pensado muchas veces, mientras pedaleo como un loco, que la vida puede compararse a una bicicleta de spinning.A veces se te pone terrible de difícil todo. Hay problemas económicos, de pareja, con los hijos, en el trabajo y sales a la calle y está todo pasado a gas lacrimógeno. Lo único que queda es llorar y llorar. Ahí la bici está en su etapa más dura y apenas mueves los pedales.
Otras veces celebras y festejas. Se abren botellas, la risa cunde y la alegría es el argumento principal de la
vida. Ahí la bicicleta está suavecita y tus pies vuelan en los pedales.
Lo terrible y angustioso es que tu no puedes controlar esos momentos y el mecanismo de endurecer y aflojar la bicicleta no lo tiene la vida.
Todo eso lo pienso mientras pedaleo y pedaleo.
El profe pone música re buena, como Paradise City de los Guns y uno se dispara mentalmente. Pienso en mi hija que vendrá y que será vocalista de rock, dirigente estudiantil, no lo sé.
¡Que salga sanita no más!.

ajenjoverde@hotmail.com

¡Tome Hidromiel!




Por Ajenjo

Hace algunos años se inició todo un debate para saber si los protagonistas de la saga literaria y cinematográfica de Harry Potter bebían alcohol cuando salían de paseo a un pueblo o festejaban al interior del castillo.Harry y sus amigos beben una cerveza demanteca e hidromiel.
Aunque Ud. no lo crea, esas dos bebidas existen y el fin de semana pasado tuve la oportunidad de beber un licor llamado Hidromiel y estaba rico, rico, rico.
Todo comenzó en un departamento, donde nos invitaron a cenar.Uno de los comensales sacó una botella de un aparente vino blanco y explicó que en una visita a un hotel boutique enValparaíso, tuvo la oportunidad de probarlo y le regalaron un botellón. El licor lleva el nombre de fantasía de Luna de Miel y es dulce y rico, con una potencia alcohólica de 8 grados aproximadamente.
El comensal, que es de esos hombres vividores de tomo y lomo, nos explicó que el licor Hidromiel se estaba
fabricando en Quilpué y que era toda una novedad y muy apetecido por los europeos.
También, el sabio y carretero hombre, nos explicó que gracias a este licor las famosas lunas de miel de los recién casados adoptaron este nombre. ¿Por qué?, se puede preguntar el lector desprevenido. En el mundo antiguo las parejas debían beber Hidromiel y aumentaban considerablemente la posibilidad de tener hijos varones.
Esto científicamente tiene su base ya que se han llevado a cabo experimentos con animales y encontrado que se puede incrementar el porcentaje de nacimientos masculinos por alteración del ph del cuerpo. Es conocido que la alcalinidad o acidez del cuerpo femenino durante la concepción puede influir sobre el sexo del nuevo ser. En el fondo el nivel de azúcar en la sangre altera el ph.
Bueno, el asunto es que laHidromiel es una de las bebidas alcohólicasmás antiguas que existe. Dicen que unos panales se les quedaron destapados a unos griegos y la lluvia y con la fermentación lograron esta curiosa bebida. Esa noche nosotros bebimos Hidromiel y la conversa buena onda y las risas inundaron la cálida noche viñamarina.

ajenjoverde@hotmail.com

11.22.2011

¡ No es una apología al alcoholismo! (Los copetes de mi vida. Parte Final)



Por Ajenjo

La semana pasada me llamó por teléfono un caballero para demostrarme su enojo: “su columna en el diario es una apología al alcoholismo... tenga cuidado con lo que escribe ya que puede dañar a personas”.

A este hecho se le suma una simpática señora que, durante años, ha llamado a la secretaria de nuestro diario para advertirme que si sigo en la senda del trago y el carrete me moriré más temprano que tarde.
Hoy, que cierro la saga Los copetes de mi vida, les aclararé que mi intención jamás ha sido convertir este espacio en una apología al alcoholismo, que básicamente es una enfermedad crónica y habitualmente progresiva producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico.
Primero que todo, y aunque les duela amuchas personas, hay que dejar en claro que el alcohol es una droga, igual que la marihuana, la pasta base, la cocaína y el éxtasis. La ingesta de estas sustancias cambia el estado de los seres humanos. La única diferencia es que el alcohol se consume desde los tiempos de Sócrates y es legal, por lo tanto se puede comprar en cualquier lado.
Debido a estos factores, el alcohol es la droga más evolucionada que existe y de esta manera podemos encontrar un whisky de 30 años de antigüedad, que cuesta 200 mil pesos la botella, o un pipeño de mala muerte a 150 el medio pato.
El asunto es que dentro del mundo de las drogas existen los drogadictos, y del copete, los alcohólicos. Estas personas, al parecer, traen un terrible gen de la adicción, que se les despierta con el tiempo y que los convierte en personas enfermas y que causan mucho sufrimiento en su entorno familiar.
En nuestro grupo de amigos juveniles, muchos tomaron trago desde las extremas fiestas universitarias.
Ahora la mayoría tiene su familia y su profesión y siguen bebiendo ron y tinto como verdaderos cosacos. Otros amigos, lamentablemente que tenían el gen de la adicción, terminaron presos o muertos.
Agradezco a Baco que nací sin el gen de la adicción y que me ha permitido beber sin tener los graves problemas que tiene un alcohólico. Esto es como una gran ruleta rusa y el que lo trae debe cuidarse y refugiarse. También deben protegerse los que se toman dos tragos y quieren teñir de puño el carrete, golpean a sus mujeres, a sus hijos o terminan enterrados en su automóvil, en un poste de cemento.
A mi el ron, el vino tinto, la champaña, el whisky, los pisco sour, me dejan feliz, muy feliz. Hablo, hablo y hablo, me río a carcajadas y el tiempo se pasa como en un arco iris de amistad. No sé manejar y jamás me he agarrado a combos.
En síntesis,mis queridos amigos, jamás he realizado una apología al alcoholismo.

ajenjoverde@hotmail.com

11.03.2011

Soy petrolero ¿y qué? (Los copetes de mi vida 9° parte)



Ser petrolero en Chile significa que uno es bueno para el vino tinto. Onda que uno funciona con esos cañones de tintolio y no de bencina (que sería el vino blanco). A mi me gusta el vino blanco, pero me declaro petrolero de tomo y lomo.
Todo comenzó con un profesor del colegio, con quien armamos uno de los grupos más entretenidos y choros en que he participado. Nos juntábamos los fines de semana a ver películas y las analizábamos.  Discutíamos de la contingencia social y hablamos en contra de la dictadura. El sacó por primera vez vasitos de vidrio y descorchó una botella de tintolio. Al tomar el brebaje todos nos pusimos más inteligentes, nuestras lenguas se activaron, las ideas se hicieron más claras y la risa llegó para quedarse.
De ahí para adelante que me dijeron... y me convertí en un fanático del vinito.
Cuando estudiaba filosofía en la Universidad Católica de Valparaíso, en el convulsionado año de 1988, mis compañeros me pedían que le sacara botellas de vino a mi padre y las llevara a la escuela. Lo hice un par de veces, hasta que mi papá reclamo por la falta de su brebaje. Después comprábamos, a 99 pesos, una botella de tinto en el supermercado, ya que tratábamos de hacerle el quite a las cajas.
Actualmente puedo dar cátedra en el vino tinto. Conozco de cepas, de marcas, de botellas, de corchos, de formas de guardarlo, de los efectos que provoca. Puedo recomendar que tomar para la comida que hay en la mesa y mis papilas reconocen el buen vinito al vinagrillo barato en solo segundos.
Una de las cosas que me da más orgullo de ser chileno es por el vino. Siempre que viajo llevo mi botellín y lo defiendo a muerte en todos lados. ¿Saben porqué en Chile está prohibido tomar alcohol en la calle y en casi toda Latinoamérica si se puede? Por el vino. Esa ley es del tiempo de la Colonia, donde los campesinos y el pueblo en general tomaban tanto vino (que era tan rico) que nadie llegaba a trabajar y todos andaban curados.
Creo que el vino tinto, en su dosis exacta, es sabiduría envasada. Tengo la certeza de que el mundo sería mejor si muchas decisiones se tomaran junto con una buena copa de mosto.
¡Salud!

ajenjoverde@hotmail.com

10.12.2011

Su majestad el ron (Los copetes de mi vida 8° parte)

 Por Ajenjo
 
“Si tuviera un hijo le pondría Ron, comoel amigo de Harry Potter”,me dice uno de mis brothers luego de pedir el segundo trago dorado en el bar Moneda de Oro.
El hecho anterior describe el fanatismo que actualmente tiene los borrachitos chilenos con este tropical destilado, que destruyó el reinado del pisco y se posicionó como una de las bebidas más tomadas en nuestro país.
Yo soy uno de los quemecambié demilitancia. Pasé del pisco al ron y lo primero que obtuve como beneficio fue que las cañas se fueron enterneciendo y los indios de mi cabeza dejaron de tocar el tambor. Actualmente es el trago quemás bebo y lomezclo con Coca-Cola light o zero, para tratar, falsamente, de cuidar un poco mi dañado cuerpo.
En la universidad tomábamos unos rones infernales. Uno se llamaba Caribbean y costaba, al principios de la década del 90, 450 pesos. Hasta lo llegábamos a mezclar con jugo en polvo para tratar de sacarle ese sabor a jarabe. También tomábamos el famoso ron Silver, que tenía ese pirata en la etiqueta y con el que muchas veces tuve trascendentales diálogos sobre mi futuro. ¡Creo que hasta el pirata me habló y me dijo cosas...!
Luego de pasar esa intoxicante etapa universitaria y empezar a ganar más morlacos, me centré en el ron y
especialmente en el Havana. Me gusta tomarlo con bebida, sin limón (ya que según un barman aumenta la caña), y con mucho hielo.
Los garzones Enrique, Fernando yAlonso, del Moneda de Oro, me sirven unos tremendos cortos que, incluso, tengo que dividir en una copa pequeña. En el fondo valen por dos y me dejan feliz,muy feliz. Cuando ya me he tomado dos (que en el fondo son cuatro) toda la vida adquiere otra tonalidad. Los problemas
se difuminan, la risa abunda, el optimismo me toma por asalto y me siento una persona plena, feliz en mi matrimonio y contento con mi trabajo. Sinceramente hablando, tomaría esa dosis todos los días, pero sé que mi hígado, mi cerebro y mi billetera no me lo permiten.
En varios viajes a los países tropicales he conocido variadas formas de tomar ron. En un resort en República Dominicana me daban un trago llamado zombie, que me dejaba muerto en vida.A pesar de todas estas mezclas me quedó con mi ron con cocacolita. ¡Me dio sed!

ajenjoverde@hotmail.com

10.11.2011

Las poderosas burbujas de la champaña (Los copetes de mi vida 7° parte)



Por Ajenjo

La champaña (en francés champagne) antiguamente era un trago asociado al Año Nuevo y algunos eventos sociales. Se tomaba poco y generalmente eran botellas de mala calidad, incluso le ponían fruta para disimular su mal sabor.

Ahora el panorama ha cambiado y este dorado vino espumante también forma parte de los copetes de mi vida, especialmente por el trago Kir Royal, que se prepara con champaña y licor de cassis. No tenía idea de su existencia hasta que mi bella esposa, cuando pololeabamos, lo pedía en algunos restaurantes. Es de un fuerte color rojo y es muy refrescante. Es un excelente remplazo del trillado pisco sour, que muchas veces me deja con una terrible acidez y su sabor ya me tiene cansado. Hay que diferenciarlo del Kir, que se hace con vino blanco.
Curarse con champaña es algo muy peligroso. Dicen que las poderosas burbujas se van directo al cerebro y distorsionan muy rápido la realidad. Dos copas ya se sienten de inmediato. A las mujeres hay que advertirles que la champaña puede actuar como un “catalizador erótico” y varias han pagado las consecuencias de emborracharse con este trago y terminar pololeando o de novia. Lo que pasa es que es suave y rico y pasa por el gaznate “como agua de la llave”. Yo creo que la culpa de todo la tienen las burbujas.
Una de mis primeras borracheras, siendo un adolescente, fue con una champaña que traía piña. Nos ganamos tres botellas con unos compañeros de curso en la ramada del colegio, para un 18 de septiembre, en ese popular juego donde se lanzan aros de madera. Fue una curadera espantosa, donde invoqué toda la familia Guajardo y el reto en mi casa todavía me duele (arrojé gran parte de la champaña y la piña tomada adentro del closet de mi pieza).
La champaña también ha estado asociada a la elegancia, Europa y todo lo refinado. El mito decía que en los restaurantes franceses pedir una botella de Don Pérignon (la champaña más famosa y exclusiva), podía costar más caro que los pasajes de avión.
Ahora está de los más “in” pedir una copa de champaña en los restaurantes o llegar con una botella para un cumpleaños. Pero hay que dejar en claro que si uno va llevar una champaña a una casa tiene que ser buena. Nunca, pero nunca, una que tenga piña.
Personalmente yo prefiero la champaña denominada como Brut. La encuentro más seca y con más power que las otras. Una que es bastante buena es una que tiene una etiqueta naranja, creo que de Undurraga. El año pasado un santiaguino me trajo de regalo una champaña de la marca Casillero del Diablo, para que festejáramos la llegada del Nuevo Año pero terminó tomándosela solo (conducta típica de los capitalinos).
Ahora la champaña ya no se puede llamar de esta manera en Chile, ya que los franceses lo tienen como denominación de origen exclusivo para su país. En las etiquetas de los espumantes chilenos no puede salir la palabra champaña, pero todos seguiremos llamando de esta forma a este rico y elegante vino espumante (salio verso sin menor esfuerzo).

ajenjoverde@hotmail.com

El dorado placer del whisky (Los copetes de mi vida 6° parte)

Por Ajenjo


Desde que tengo uso de razón que el whisky siempre ha sido uno de los tragos que más impacto causa en la gente, no sólo por su sabor, su efecto cerebral y toda la onda que lo recubre, sino que también porque su efecto cañero es casí mínimo.

En mi niñez vivía en Venezuela y recuerdo a mi padre cargando cajas de Chivas Regal que llegaban de la Isla Margarita (zona franca). En ese tiempo no tenía la noción de que ese whisky específico es uno de los más ricos que existe y, había tanto, que los venezolanos lo mezclaban con ¡Coca Cola!, que ahora sería un pecado capital. Actualmente, y gracias a mi suegra, me he hecho un poco adicto al whisky con bebida, pero del que obviamente es más baratillo que un Chivas Regal.
Como ya les había relatado, uno de los licores que probé cuando era niño era el whisky, ya que debía preparáselo a mi padre, quien me había designado como su pequeño barman. Ese sabor quedó atado a mis neuronas memoriales y ahora, cuando lo bebo, vuelvo a los tiempos en que subía por la escalera de la casa de Chorrillos, en Viña del Mar, con un vaso largo, dos hielos y la pócima favorita de papá.
Uno de los que más me gusta es el whiskey (ya que no se llama whisky por prohibición escosesa) norteamericano Jack Daniels. Cuando cumplí cuarenta años, mi brother fotógrafo me regalo una botella especial, como el diseño de una gran petaca. Recuerdo abrir la botella a las doce de la noche y empezar a tomársela altiro, a lo puritano. Es el trago de los rockeros descarriados y locos. Una vez vi a Charly García, en un íntimo recital en el House Rock que existió en Valparaíso, donde casi se bajó una botella entera.
Personalmente considero al whisky un trago noble, pero muy fuerte para el cuerpo. A veces, cuando se me pasa la mano, me salen aftas en la boca, debido a lo calórico del líquido, que llega a quemar las mucosas. Por eso he decido abandonar ese placer de chocar los hielos con el dorado líquido adentro y mezclarlo con bebida para suavizar su power.
En Chile uno de los whiskys que más se toma en momentos importantes es el Jhonny Walker (o Juanito caminante). Una vez fui a un cuco matrimonio en Santiago, donde servían a granel el que tiene la etiqueta negra. Te puedes tomar un litro y siempre mantendrás la dignidad y en la mañana no sentirás nada en tu cabeza. Jamás he probado los que tienen etiqueta verde o azul, que son licores con muchos años de guarda y que seguramente, al beberlos, te pueden curar de cualquier enfermedad.
Sin duda que el whisky siempre estará dentro de mis tragos preferidos, pero como todo lo bueno en la vida, hay que tomarlo con moderación y cuidado. ¡Donde la viste!

ajenjoverde@hotmail.com

9.08.2011

Esos típicos bajativos chilenos. (Los copetes de mi vida 5° parte)



Por Ajenjo


Quién no se ha tomado una menta, un amaretto, una manzanilla o un fernet en esas copitas chicas que sirven en los típicos restaurantes chilenos?

Personalmente tengo que declarar que a mí me encantan y siempre trato de exigir mi copita de menta frappé o del mítico licor Araucano, que se fabrica secretamente en la calle Yungay de Valparaíso.
Tuve un amigo reportero gráfico que terminó en una clínica de desintoxicación por el licor Araucano. Se compraba un botellón, con ese indio cara de loco en la etiqueta, y lo distribuía en petacas que guardaba en su bolso y que iba tomando a diversas horas del día para, según su versión, calmarse. Ahora ya no toma nada de nada y todos lo apoyamos.
Una vez, en el bar Inglés, tuve la oportunidad de beber una menta que cuesta 18 lucas la botella. Fue exquisito y la garzona Celia lo sirvió en copones llenos de hielo picado. La menta frappé siempre ha sido asociado con “las mujeres alegres”. Yo la encuentro bueno y refrescante.
El amaretto es bueno, pero muy dulce. En Chile lo fabrican con los cuescos de los duraznos, pero los buenos, buenos, son de almendras.
De todos estos bajativos, el que me dejaba más loco y que, hasta este momento, no le encuentro competencia, era el limonchelo del Caruso de Javi Luco. Recuerdo haber salido “en andas” de ese local, luego que Hugo Navarro (quien se pegó el tremendo viaje a Ibiza) nos sirviera tres rondas seguidas.
Mi santa y hermosa esposa no bebe estos bajativos, pero la tengo totalmente adiestrada para que siempre pida el suyo y así me lo bebo yo, sin mayores problemas.
En el último tiempo he estado abusando de la menta frappé de La Gatita, en Concón.
Si fuera millonario siempre me tomaría de bajativo un buen vaso de whisky, con un chorro de amaretto y grandes rocas de hielo, pero ahora me conformo con mi pequeño vasito de licor verde con su pajita tricolor.

ajenjoverde@hotmail.com

9.02.2011

Los peligros del vino blanco (Los copetes de mi vida 4° parte)



Por Ajenjo

Creo que existen muy pocas cosas que superen un erizo fresco sobre un pan con mantequilla y una copa de Sauvignon Blanc helado.

De los vinos blancos, esa cepa es la que más me gusta, ya que siento que tiene un punch power cerebral bastante potente y que, en cuestión de segundos, anestesia el cerebro y llama a la conversa entrete.
Me costó aprender a tomar vino y especialmente el de color blanco. Lo encontraba muy ácido, muy fuerte y creo que fueron experiencias que estaban relacionadas a malos mostos, de esos que se le echan a los melones en largos y distorsionados días de playa. Las cañas eran terribles.
Cuando el billete permitió comer y tomar mejor tuve la oportunidad de probar los J. Bouchon, que la ex dueña del Caruso (a quien ahora le llamo “la Camila Vallejos de los cerros porteños”) tenía en la carta. Esos ceviches mixtos con ese vino provocaban que los pensamientos se convirtieran en luciérnagas de placer.
Para mi los vinos blancos son peligrosos, ya que son mucho más acelerados que lo tintos. A veces llegó a un restaurante y como aperitivo me tomó un copón y quedó transmitiendo como recién operado. Muchas veces quedó con un leve dolor de cabeza que me hace arrepentir de la elección. He probado el Sauvignon Gris y es totalmente recomendable. También he pedido el Kir, que es vino blanco con licor de cassis y que si lo cambias por champaña se llama Kir Royal.
Otra de las características es que hay que mantenerlo siempre helado. No soporto cuando en los restaurantes dejan la botella solitaria, sin su correspondiente hielera, ya que el vino blanco caliente es intomable.
Ahora que se nos viene el verano es exquisito mantener una botella del año metida en el refrigerador (no en el congelador). Así se puede comprar unas machas y prepararlas a la parmesana, mientras se bebe en forma tranquila.
A pesar de los peligros, me encanta el vino blanco helado y sobre todo, su rápido y poderoso efecto.

ajenjoverde@hotmail.com